LA GUARACHA DEL MACHO CAMACHO PDF

Cuenta el valor de cambio , no el valor de la verdad. La novela comienza con la escena de una mujer la China Hereje que espera en un apartamiento a su amante, el senador Vicente Reinosa. Severo Severino. Pero esta transferencia la realiza de manera distinta a los que gozosamente tararean la guaracha que promueve el locutor en la radio. Se trata de una cultura en la que ya no hay heroicidad ni novelar posible dentro de la gesta fracasada de la gran familia nacional.

Author:Daikasa Akinotaur
Country:Algeria
Language:English (Spanish)
Genre:Travel
Published (Last):13 March 2011
Pages:130
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ISBN:592-5-44126-823-9
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Por varias razones que son una: rechazo de una eyaculacin desabrida y a galope a favor de una eyaculacin condi- mentada ya trote, el Senador Vicente Reinosa -Vicente es decente y su idea es consecuen- te- cgase en la cristiana deidad y desestima el consejo que sores tocadas le ofrecieron cuando aprenda los gozos inefables de la san- ta comunin: dejad que la forma sagrada se os deshaga en la lengua, abandonaos al sacra- mento precioso de la Eucarista.

Esta vez, cuarenticinco aos despus, despus de do- blar las rodillas ante docena de retablos, des- pus de privarse de comer carne durante vier- nes eternales de veda rigurosa, despus de citar las lamentaciones de Job, las confesio- nes de San Agustn, las epstolas de San Pa- blo, despus de pernoctar en asilos para cur- sillistas. Se caga en la hostia y la mastica, masticada hasta saborear su re- duccin a alimento de rumiante. Cgase tam- bin, como de paso, en el copn bendito y recuesta la cabeza del claxon: mucho rato.

Las mujeres grandes, grandsimas como amazonas de la California inician la seduccin del stiro pezuoso: como pulpos siseantes, esfuerzan la entrada de su veintena de sexos peludos y alongados en sus cientos de sexos peludos y cavernosos.

La despropor- cin numrica fatiga al stiro pezuoso, el stiro pezuoso prepara la fuga, hasta el pa- tio de la Cervecera Corona. Las mujeres gran- des, grandsimas como amazonas de la Cali- fornia, prietas, prietonas, prietsimas, acane- ladas, negras como los telfonos, negras como el carbn, reciben el mensaje que le enva el monitor de su intuicin femenina y lo rodean y proceden a despingarlo: rato bueno en la despingacin, mucho rato y grito: la realidad circundante reconquistada por una horda de clxones.

Sudor que atestigua la vendetta del sol en el aqu: el aqu es esta desamparada isla de ce- 34 mento nombrada Puerta Rico. Sudor secado con pauelo del hilado puntilloso. Sudor pa- rapetado tras la fragancia del Vetiver de Craven: la elegancia es su fuerte: hace un mes su gracia onomstica y figura figuraron en la nmina reida de los hombres mejor vestidos del pas, evento destacado que le re- port reportajes ante las cmaras de televi- sin y los suplementos de los peridicos saba- tinos.

Evento destacado que report solici- tudes de dueos de boutiques y editoras de pginas femeninas de su opinin sobre la vuel- ta a la sensibilidad de los aos treinta por la influencia de la pelcula The godfather: hay una sensibilidad nostlgica en el horizonte?

La elegan- cia y la oratoria son su fuerte: recin ha dado a la imprenta un tomo antolgico de prosa tribunicia en el que catarata en apocalipsis verde el hombre de la rojedad telrica como noticia en el prlogo extenso y consagratorio un minervo exgeta, poetisa y vocal de cuatro academias de la lengua. La elegancia, la ora- toria y las mujeres son su fuerte: animal in- somne entre las piernas. A LAS CINCO de la tarde, a las cinco en punto de la tarde y son las cinco en todos los relojes, el tramo que va desde el Puente de la Constitucin hasta la Avenida Roosevelt 35 por la ruta del antiguo matadero es el infierno tan temido o la sucursal prinoipal del.

No hay un rbol; si lo hubiera se tra- mitara, seguidamente, su liquidacin. Hay, s, calor en abundancia v mucho, muchsimo cho- fer y pasajero guarahmano, como pacientes contagiados, epidemiados de un virus de culeo y remeneo y arrecurdate que desayunas caf con pan: industria nacional la guachafita. Y la congregacin de los participantes, los familiares y los mero- deadores se calcul en cifras de miles por los servicios profticos de la polica. Y los servi- cios profticos de la polica predijeron tran- sitorias dificultades del trnsito aunque per- manentes entre las tres y las seis.

Y son las cinco. Molestias en collar: primero el calor, del calor el sudor, el tapn, el previsto bembeteo de su mujer, alimentada su mujer con cpsulas de jodena, el bolerazo que asest a todos la nueva Senadora cuando quiso cantar en el hemiciclo porque lo de ella era diz que cantar; la mamalonada del Sena- dor correligionario que solicit, con verecun- dos trinos, a ltima hora, cuando bajaba las escalinatas del Capitolio augusto con premura 37 sexuada, su coausplCIO del proyecto de ley creadora de la galera benemrita de los pa- dres de la patria puertorriquea: Wshington, Lincoln, Jefferson y dems titanes, galera con gustos de cuerpo entero de.

Excuse la interrupcin indebida y atolondrada pero o bustos de cuerpo entero? Teletipa el pensamiento vicentino: bruto y orgulloso de serlo. Bustos de cuerpo entero de Wshington, Lincoln, Jefferson y dems titanes forjadores de la patria puerto- rriquefa, de manera que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos descubran en la ma- jestuosidad de la piedra aporreada el. Excuse la interrupcin indebida y atolondrada pero o piedra aporreada?

Te1etipa el pensamiento vicentino: animalo irredento. Descubran en la majestuosidad de la piedra aporreada el reposo de nuestra his- toria. Broche que cierra el collar de moles- tias: retraso del encuentro ansiado con la cor- teja de turno. Ah, ah, ah, con sus cortejas y querindangas tapadsimas l podra hacer un establo: cuntas potrancas: expansin de los cachetes como el sapo fabulado.

Un engrei- miento, una jaquetonera, un julepe padrote, un yo s y qu pasa, engalanan la palabra corteja. ACABAN DE EMPEZAR a or mi acabadora Discoteca Popular, que se transmite de lunes a domingo de doce del medioda a doce de la medianoche por la primera estacin radiodi- fusora y primera estacin radioemisora del cuadrante antillano, contina en el primer e indispensable favor del respetable pblico, despus de ocho semanas de absoluta sobe- rana, absoluto reinado, absoluto imperio, esa jacarandosa y pimentosa, laxante y edificante, profilctica y didctica, filosfica y pegajos- fica guaracha del Macho Camacho La vida es una cosa fenomenal.

Gra- cicla Alcntara y Lpez de Montefro extrae del bolso encantador de cabritilla nvea: deli- cadsimo, elegantsimo, carsimo, el vaniti de oro coronario comprado a crdito en Penneys: 41 orlado de jacinto que remata en lazo. Clap gentil y brete vaniti. Antes, sonrisa de hala- go, halago? Foot note sin el foot: la recepcio- nista funge de enfermera si la cosa se pone caliente: y la cosa se pone caliente cuando uno de los clientes o uno de los pacientes se resiste a la comedia de manners and morals, del please to me, del besamanos, del guille de all is quiet in the western front, de Jane Fonda en Klute: coolness y anlisis.

Locucin del heraldo ano daluz: los quince capullos bordarn con el he chizo de sus pies y el embrujo gracioso de sus brazos, la elegancia palatina del palatino co- tilln: lgrimas de madre y padre eternizadas en cajitas lagrimales de Battersea, bandada 43 de tules, bandada de organdes, bandada de piqus, pucha de miosotis, pucha de horten- sias, pucha de bromelias: cortesanas dibu- jadas por la inclinacin leve y el leve paseo. Locucin del heraldo andaluz: quince efebos favorecidos por la esquiva Diosa Fortuna sor- prendern el milagro de los quince capullos acrisolados en el seno de la distincin para dar forma vienesa a ese Danubio azul impa- ciente en las cuerdas del violn: lgrimas de madre y padre eternizadas en cajitas lagrima- les de Faberg.

Locucin del heraldo andaluz: los quince capullos acrisolados en el seno de la distincin, promesa de rosas de un ma- ana rosceo, se abandonan con el decoro abonado por jardineros devotos a su noche primera en sociedad, oh crema congregada oh nata instituida, salva de vivas solicito pa ra la gala de Medina, para la flor de Olmedo. Porque cuando Graciela Alcntara y Lpez de Montefro cej, resisti el atre- cho indecente de su brazo, el efebo favoreci- do de la esquiva Diosa Fortuna sinti que se le maltrataba, ridiculizaba: un down en su orgullito tarimado en reclamos telefnicos de muchachitas que hacan pininos en el de- porte de la caza del hombre: bailaron s, con una displicencia y un enfado ofensivos a una primera noche en sociedad, orquesta de C sar Concepcin con su cantante exclusivo Joe Valle; en su casa, mientras procesaba el desmonte de sus moas de las que pendan dos cascadas de bucles, Graciela narr con puntos y comas los extremos del incidente a la viuda de su madre, el dolor de nacer mu- jer: lloraron: la viuda de su madre tom la decisin: marchars al extranjero, marcha- rs a Suiza nevada y pura, te alejars de la vulgaridad insular de la que es rigor cristiano huir: persignada.

Las semanas siguientes la prensa se hizo lenguas de la exitosa entrada en sociedad de Graciela Alcntara y Lpez de Montefro: portada de Alma Latina, medalln grfico del Puerto Rico Ilustrado, incorpo. Ay, y ayes de la que fue hermosa! Prximamente en esta cara: mascarilla de sal con yogurt, mascarilla de almidn y sn- dalo, mascarilla de especias filtradas con pizca de olor a canela y azafrn.

Rrrriiinnn: qu susto, el corazn se le sale a la boca pero dcil, tras el regao, regresa a la corazonada. La recepcionista: Misis, refresque esos ner- vios. La recepcionista baja el vo- lumen del transistor. El silencio, compacto como un hipoptamo, borra una cosa feno- menal.

Rrrriiinnn, tercer rrriiinnn, tres son los rines que se aguardan para levantar el aparato telefnico y contestar: etiqueta es- 46 tipulada en la columna de Ann Landers in- serta en los manualillos de la secretaria efi- ciente y ratificada por los cursillos del suizo refinamiento. Lamentando tener que decirle que la solicitud suya es bien imposible.

Bien imposible en la semana en que estamos y en las semanas en que estaremos en las prxi- mas semanas Mucha seora deprimida He dicho que est la seora deprimida que hace orilla Repito que est choreta la se- ora deprimida Digo que se puede hacer una redada de seoras sanjuaneras deprimi- das Mndela a Disneylandia. El encuen- tro con el Perro Pluto puede que le devuelva las ganas de vivir Cmprele un helado de chocolate.

El Doctor Severo Severino 10 llamar para atrs. Espejito, espejito, le da un bomboncito al espejito para que se haga su amiguito, expande los ojos, guia seguidamente, guia lentamente, como una mueca neurtica, como una mueca de traspuesto muelle, como una mueca de cuer- 47 da corta, como una mueca de pupila irritada y frgil, como una mueca descoada. Ahogo callado, el no s qu, el s s qu, el no es ma- reo pero tiene cara de mareo, conversa con la angustia que la procura por las sienes: fortn de pliegues o nido de viborillas.

Prximamen- te en esta cara: mascarilla de huevo y alcan- for, mascarilla de yema con roco, mascarilla de clara de huevo con zumo de yerbabuena. Espejito, espejito: Graciela investiga la car- nacin oculta por la caricia del Balcony Am- ber, crayn de cera abejosa comprado a cr- dito en Chez Bamboo, el espejito absorbe una cepa de arrugas adolescentes a la que Graciela suplica la caridad del recato; una cualquier maana, ritmadas por la prosa cuarentona, la cepa de arrugas tomar la piel de Graciela pa- ra asalarIa, escrito est en el libro de la vida y anunciado sutilmente en las pisadas de patas de gallo.

Clap destemplado y cirrate vaniti. Aviso urgente: el vaniti se cerr o el vaniti qued cerrado a las cinco de la tarde, tarde de mircoles hoy. CIERRATE VANITI DE seora seorsima fastidiada por los dejes insidiosos de esa m- sica guarachosa que a ella le parece un voto 48 de confianza a la chabacanera desclasada que atraviesa como un rayo que no cesa la isla de Puerto Rico: aposento tropical de lo ordinario, trampoln de lo procaz, paraso cerrado del relajo.

Estallido vocal: pero la vida tambin es una nena bien guasona. Fina refinada en una escuela suiza de refinamien to a donde la envi la viuda de su madre, ator- mentada la viuda de su madre por la estrepi- tosa vulgaridad insular de la que era, es, ser rigor cristiano huir; persignada, asqueada, ultrajada porque la guardarraya moral no se guardaba, testimoniado con la anuencia y respaldo de una vida encuadernada con plan- chas de decencia: cosecha hay de mujeres que tratan a los hombres de t, nacidas para el malo mal nacidas.

Graciela siente un sentimiento: Suiza nevada y pura, la viuda de su madre, el noviaz- go con el fino y refinado, caballero y caballe- roso muchacho de primera: interminables se- siones de interminables mecidas en los sillo- nes interminables del interminable balcn de la interminable casa solariega de la intermina- ble calle Loza bajo la mirada interminable de la viuda interminable de su interminable ma- dre; el matrimonio con el fino y refinado. Etoile de la Gran Opera de Curazao.

Tengo vestuario propio. Y, titing de los ti- tingoses: aplauso delirante cuando Graciela Alcntara y Lpez de Montefro, bellsima en su gala nupcial en la que llameaban los tacho nes de camelias, solemne y trmula, hizo su aparicin en el prtico de la nave, embrace- tada a su nico to, su nico to cojo.

Justo, un cojonal se arm. El sacerdote, un bilbaino iracundo, columpiaba el hisopo mientras sus ojos de mochuelo nazi, lanzaban dardos de condena; mientras su voz de flautn acatarra- do, gritaba: en la casa de Dios no se permiten expresiones de mundanal entusiasmo, man- quera para los fariseos, malditos por los siglos de los siglos los que consumaron el pecado del aplauso, cero gloria para los que batieron pal- mas. Fesima voz de flautn, los cirios estre- mecidos por el viento que concitaban los aplausos.

Graciela se recordaba plida como la nia de Guatemala, plida como la amada inmvil, bellamente quieta ante la turbulen- cia de las aclamaciones y los bravos y la inu 50 sitada admiracin de los monaguillos, unos prospectos sensacionales de hijos de puta que trastocaron la leccin y en vez de decir amn decan amor, amor. Mim Ledoux, etoi- le de la Gran Opera de Curazao, zampada en el balconcete voladizo del coro, se entusias- m con las muestras de entusiasmo que su- puso originadas por su estupenda, grandiosa, inigualable interpretacin del Ave Mara y crey prudente y mandatorio aadir un nu- merito de mayor lucimiento personal en con- sonancia con el entusiasmo originado por su estupenda, grandiosa, inigualable interpreta- cin del Ave Mara: soberbia, mula de la Te- baldi y la Callas, se arranc con la Habanera de Carmen, mejorada con cataplasmas fla- mencas como ols, levantadas del traje y ta- coneos que vulneraron la debilidad del bal- concete voladizo e hicieron volar hasta el al- tar las uas y pezuas del dragn temido que venciera en su momento el Jorge tal, hecho luego santo y apocopado san, dragn y santo que decoraban, en cal endurecida, la subida al coro.

Y, COMO UNA lluvia persistente, como un pececito tontn que caa una y otra y otra vez en la tarraya del recuerdo de su luna de miel en Guajataca: inmviles visiones como postales decomisadas: protegida por la ho- nestidad de una camisola de corte monacal y encaje austero que, yeme bien Ciela, no 51 vas a quitarte ni para hacer el fresco acto copulativo, qu es eso Mam?

Di- go diciendo que no se trata de un estribillo o pamplina sacarina para chulear el gusto de melenudos, peludos. Como un murcilago errtico, hostiga- do por celajes crudos, volaba el callejn y volaba el patio y volaba el balcn y volaba la casa de punta a punta el ritornello de prego- nada moralidad: la vida es una cosa fenome- nal.

La Madre aparejaba al ritornello de pre- gonada moralidad un remeneo estentreo y vallaba los ojos para fabricar en el recoveco de la admiracin suma, con tela y teln de su invencin, el escenario donde triunfaba su artista favorita: la cresta de sus sueos la ocupaba, como una Circe exquisitada con ra- milletes copiosos de ruedas de tomates, ma- zos de lechugas, berro y rajas de aguacate, el cuerpo policromo, polifactico, polifnico, poliforme, poliptala, polivalente de la artis- ta Iris Chacn.

La Ma- dre quera bailar a lo Iris Chacn y asental fama continental de nalgatorio anrquico. La Madre quera transformarse en otra Iris Chacn y perderse y encontrarse en las cur- vas ssmicas que tienen su kilmetro cero en la cintura.

La Madre quera SER Iris Chao cn y desmelenarse pblicamente como una tigresa enfebrecida destas que los locutores llaman temperamentales: bizcas por el mirar penetrante, ofrecido y nunca dado el escote precipitado, la boca en un abrir medio. Una vez transformada en la artista Iris Chacn o hecha la artista Iris Chacn o recauchada como la artista Iris Chacn, proceder a mi- mar el deseo de los hombres por entre las greas encandiladas, greas vacacionantes de la cara y sus aledaos.

Resignada a la ca nallada de no ser quien quera ser, dispuesta a aceptar del lobo un pelo, La Madre se ju- raba que un da cualquiera, tras estampar su firma, aadira, tan tan como tan tan: alias Iris Chacn. La Madre: si se me metiera en tre ceja y ceja sera la acabadora de la tele visin: descarado flujo de conciencia. La Becerra y El Ee que se metan donde tienen que meterse -di.

HANDBOOK OF MINERAL DRESSING TAGGART PDF

Macho Camacho’s Beat

Por varias razones que son una: rechazo de una eyaculacin desabrida y a galope a favor de una eyaculacin condi- mentada ya trote, el Senador Vicente Reinosa -Vicente es decente y su idea es consecuen- te- cgase en la cristiana deidad y desestima el consejo que sores tocadas le ofrecieron cuando aprenda los gozos inefables de la san- ta comunin: dejad que la forma sagrada se os deshaga en la lengua, abandonaos al sacra- mento precioso de la Eucarista. Esta vez, cuarenticinco aos despus, despus de do- blar las rodillas ante docena de retablos, des- pus de privarse de comer carne durante vier- nes eternales de veda rigurosa, despus de citar las lamentaciones de Job, las confesio- nes de San Agustn, las epstolas de San Pa- blo, despus de pernoctar en asilos para cur- sillistas. Se caga en la hostia y la mastica, masticada hasta saborear su re- duccin a alimento de rumiante. Cgase tam- bin, como de paso, en el copn bendito y recuesta la cabeza del claxon: mucho rato. Las mujeres grandes, grandsimas como amazonas de la California inician la seduccin del stiro pezuoso: como pulpos siseantes, esfuerzan la entrada de su veintena de sexos peludos y alongados en sus cientos de sexos peludos y cavernosos. La despropor- cin numrica fatiga al stiro pezuoso, el stiro pezuoso prepara la fuga, hasta el pa- tio de la Cervecera Corona. Las mujeres gran- des, grandsimas como amazonas de la Cali- fornia, prietas, prietonas, prietsimas, acane- ladas, negras como los telfonos, negras como el carbn, reciben el mensaje que le enva el monitor de su intuicin femenina y lo rodean y proceden a despingarlo: rato bueno en la despingacin, mucho rato y grito: la realidad circundante reconquistada por una horda de clxones.

LE ULTIME LETTERE DI JACOPO ORTIS RIASSUNTO PDF

La guaracha del macho camacho

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2003 HONDA CIVIC OWNER MANUAL PDF

Sanchez, Luis Rafael - La Guaracha Del Macho Camacho

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